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La luna llena se derrama sobre los montes. Sobre las
Guaninas llenas de flores amarillas, (arbustos
silvestres).
La luna se asoma a los ríos de aguas dulces.
La familia saca la mesa de cedro, con patas torneadas
al patio, y los taburetes forrados con cueros de chivos.
Sobre la mesa ponen un mantel de hilo blanco, con un
borde tejido al crochet.
El mantel está bordado a mano por la abuelita con
hilos de seda, que dibujan girasoles.
Celia mi prima, trae varias jarras de cristal, llenas con
chocolate caliente, echa despacio el liquido exquisito
en pozuelos de lozas, todos nos acercamos a la mesa a
beber el chocolate.
Abuelita evocando la guerra de 1895, metió en un
pomo de cristal transparente varios cocuyos , la tapa
del pomo está llena de huecos.
A lo lejos se escucha un tres (guitarra) y a un
decimista que canta a la luna.
Algunos enamorados se refugiaron en el monte que
rodea el río. Los jigues hacen travesuras, tiran al
suelo una jarra de porcelana y se rompe. (Eso dice mi primo).
La luna se escondió tras una nube.
Los perros ladran.
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